sábado, 2 de febrero de 2008

Nightmares.

En la recta final el sueño se va derrumbando poco a poco, como siempre.

No puedo predecir lo que será de nosotros, o si simplemente será algo, pero así creo que no podré. Esta sensación me aprieta la garganta y el corazón, siento que cada vez fluye menos sangre en mi cuerpo, me estoy secando por dentro y conozco el porqué.



No podré, no podré. Ninguna posibilidad es factible para mi, nisiquiera sé porqué voy, sé muy bien que no hay razón lógica en esta desición, el corazón nubla mi mente y no he estado pensando con claridad, pero ya no hay vuelta atrás. El daño está hecho, estamos embarcados en un frágil barco de papel en medio del océano y no hay forma de bajarse, es soportar... o ahogarse, y realmente no me quiero ahogar de nuevo, por lo menos por mi parte soportaré, hasta que el papel se consuma y se termine.



Te quiero mucho, haré lo que sea necesario.