
La espera tuvo un final, pensé que eras mi esperanza, me hiciste ver que algo más existía, pero hoy mis alas cortaste. De pronto recuerdo que te detesto tanto.
Hoy no cabe duda. Estás clavado en la parte más profunda de mi corazón.
Si creo que ya te olvidé, si transformo esa idea en palabras, la vida se encarga de hacerme ver que no es verdad, que solo es un oasis mental creado por mi para hacer un poco más llevadera esta vida. Si pienso que alguien puede ayudarme con un poquito de su corazón, siempre hay miles de pequeños obstáculos que me ayudan a recordar que es imposible. Pero el día de hoy fue algo distinto, talvez porque esos pequeños de miles de obstáculos se transformaron en uno solo, más grande y más doloroso. Mi vuelo se cortó súbitamente y vuelvo a aterrizar, una y otra vez. Espero un día al fin poder alcanzar el ansiado vuelo, y volar, volar muy lejos, y que nadie nunca pueda hacerme volver a tierra.
Existen muchos parches para una herida del corazón. Pero siempre recuerdo que son sólo parches y que la solución no existe, sólo quizás el tiempo, pero sólo quizás. Pero por el momento, un parche no me haría nada mal, quién sabe, quizás pueda tenerlo un poco más de tiempo y cuando lo saque la herida ya va a haber cicatrizado.
