domingo, 18 de mayo de 2008

He.

Tú, que me haz hecho reír, llorar hasta agotar mil lágrimas. Tú que me haz hecho gritar de alegría, de placer y de desdicha. Tú que me haz hecho feliz como ningún otro, y miserable como jamás volveré a ser. Tú que día a día complementas mi vida, y que ahora te escabulles entre las ramas para que no te pueda encontrar. Tú, que puedes encenderme y apagarme con un simple abrir y cerrar de ojos. Tú que me mantienes alerta cada segundo pensando en ti, en nosotros, en nuestro destino juntos.
Tú, que ya no estás.