Tenía que verlo por mis propios ojos. Verte ahí, con ella, en nuestro territorio compartido. Nosé... pocas cosas desilucionan tanto como eso. Por más que todos me lo decían no lo iba a creer hasta verificarlo con mis propios ojos. Ahora sí que sé que todo está completamente roto, quizás así siempre tuvo que estar. Quizás nunca debiste dejar de estar con ella, quizás nunca debiste darme ese primer beso, ni menos ese último.
Es mejor así, tendré que poco a poco acostumbrarme a esto, nosé como pude impregarte tan profundo en tan poco tiempo, supongo que realmente me hechizaste.
Las flores ya se marchitaron, debí haberlo asumido hace mucho tiempo.