No me queda nada más que decir, salvo que anoche no pude dormir porque comprendí que todo había terminado entre nosotros. Es un sentimiento nuevo para mí, comprender que las cosas se acabaron nunca ha sido mi fuerte, un sentimiento que nunca preví, pero al mirar atrás, pienso que no podía haber sido de otra manera. Me hiciste darme cuenta de muchas cosas, pude plantearme mi pasado de una forma distinta. Tú y yo éramos diferentes, procedíamos de mundos diferentes. Sin embargo, tú me enseñaste el valor del amor. Me enseñaste lo que significaba amar a alguien, y gracias a ello, me he convertido en una mujer distinta. No quiero que nunca lo olvides.
No te guardo rencor por lo que ha pasado. Al contrario, estoy convencida de que nuestra relación fue auténtica, y me alegro de que nuestros caminos se hayan cruzado, aunque sólo fuera por un tiempo tan breve. Las imágenes de este verano no se me olvidarán jamás.
Si en un futuro lejano volvemos a encontrarnos, cada uno con una nueva vida, te sonreiré con alegría y recordaré los días eternos que pasamos bajo los árboles, bajo la luna y las estrellas, aprendiendo el uno del otro y cultivando nuestro amor. Acaso tú sientas lo mismo, y aunque sólo sea por un fugaz instante, me devuelvas la sonrisa y saborees los recuerdos que siempre compartiremos.
Te quiero.
Nicole.
