jueves, 14 de agosto de 2008

57 segs.




57 segundos.
Ni más, ni menos. Fuiste tú, una vez más. 57 segundos más de ti que el destino me regaló. Pero no hay que llorar porque terminó, mi amor, sólo hay que sonreír porque sucedió.
Aunque no sé si algún día se repeetirá, pero si lo hace, tendremos que aprovecharlo mejor, no hay duda.

Te conozco. Todo comienza con un vuelco de tu corazón cuando vez mi nombre en tu pantalla. Te preguntas: y ahora qué?. Yo, ahora yo de nuevo. Piensas 2 segundos y contestas. La voz te tiembla y no sabes cómo reaccionar, qué decir. Los nervios te ganan, y decides hacer el papel que te sale mejor, el del malo, del hombre rudo y frío al cual no le importa nada. Para qué, amor? Si sabes que eso conmigo no va. Me amas demasiado.
De todas formas gracias por esos 57 segundos de tu vida.